El cine como documento histórico:



De Tequila su mezcal (Carlos Toussaint, 1949) y la cultura del tequila


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© Xóchitl Fernández, 2012.


Agradezco la amabilidad del Sr. Andrés Rodriguez Reynoso, Presidente Internacional de la Academia Mexicana del Tequila, por permitir al Archivo Agrasánchez el uso de algunas imágenes en el presente artículo. Los interesados en adquirir mayor información sobre el tequila y su cultura pueden visitar el sitio de la Academia en: www.acamextequila.com 




El tequila forma parte de la cultura mexicana y por ello ha sido omnipresente en el cine nacional. Aparece en un sinnúmero de películas, en las cuales los personajes disfrutan de la bebida o abusan de su consumo; los snobs la desprecian; los moralistas la condenan y la mayoría la celebra como una de nuestras grandes tradiciones.


Hay un aspecto del tequila que la mayoría de las cintas dejaron de lado: su producción. Fue hasta 1932 que Guillermo Calles filmó pietaje documental en ‘La Rojeña’, fábrica de la empresa Tequila Cuervo, así como en la mansión de sus propietarios. Las tomas fueron incluidas en su documental Pro Patria, en que también aparecen el pueblo de Tequila y otras zonas del Estado de Jalisco.


Tuvieron que pasar otros 17 años para que una película de ficción abordara el tema de la producción de la bebida: De Tequila, su mezcal, realizada a principios de 1949, año en que se publicó la primera Norma Oficial para el tequila[1]




La película es un melodrama ranchero. La trama gira en torno a la relación entre dos familias vecinas de Tequila, Jalisco. Por una parte, la historia se ocupa de la amistad entre los jefes de familia, ambos productores de tequila y rivales comerciales; por el otro, desarrolla el romance de sus hijos mayores, Juan Ramón (Tito Guízar) y Herlinda (María Luisa Zea).


De Tequila, su mezcal es también una apoteosis de la cultura de Jalisco en algunos de sus aspectos más tradicionales: la producción de tequila; el machismo y la discriminación de la mujer; la música vernácula del Bajío y la religión.  Se aprovecha la historia para mostrar bellezas de la zona, tanto naturales como hechas por el hombre.


Técnicamente, la cinta destaca en varios aspectos: escenografía, fotografía, continuidad y edición. La dirección musical es otro gran acierto.


La primera mitad de la película enfatiza la producción de tequila y la cultura empresarial de sus fabricantes, mientras que la segunda se centra en la pareja de Ramón y Herlinda, ya como recién casados y con serios problemas conyugales. La resolución del conflicto se da por medio de un milagro, ocurrido durante la procesión anual de la Virgen de Zapopan (de la cual se contó con magnífico pietaje documental).

En este artículo se examina solamente la primera parte de la cinta, en su carácter de documento histórico sobre la producción de tequila y de la cultura empresarial relativa a esta industria.



                               


De Tequila, su mezcal… comienza con un documental de tres minutos, cuyo título y narración se dan a continuación.  Cada cambio de escena se indica en la transcripción:


EL TEQUILA


Fotomicrograma narrado.


[Imagen: en una cantina, el cantinero sirve tequila a algunos parroquianos que juegan cartas.]


Tequila, la famosa bebida mexicana, nuestra embajadora en las cantinas del mundo; la que le da fama como el vodka a Rusia, el whisky a Escocia y el cognac a Francia.

La que hizo exclamar al ratón: ¡échenme al gato!

Pero, ¿sabe usted cómo se hace, dónde se elabora?

Hemos considerado interesante contestar a estas preguntas gráficamente, por medio de este fotomicrograma[2].


[Imagen: paisaje agavero [3].]


El tequila es un mezcal y se extrae del pulposo corazón del magueyito mezcalero. Es punto de honor para el campesino el perfecto alineamiento de las matas y el paralelismo de las líneas. El primoroso trazado sugiere el paisaje de fondo de un cuadro renacentista de Piero della Francesca o de Botticelli. Son las pintorescas mezcaleras que rodean al pueblo de Tequila, Jalisco, que a su vez ha dado nombre al famoso mezcal.


[Imagen: vista panorámica del pueblo de Tequila; Parroquia de Santiago Apóstol; Plaza de Armas; Balneario de la Toma]


Y éste es Tequila, con su severo templo de recia silueta y su Plaza de Armas, con sus copudos y renegridos laureles centenarios. Pero el verdadero orgullo de Tequila es su balneario, llamado La Toma, con sus rumorosas caídas de agua, donde la vegetación adquiere toda su exuberancia tropical.


[Imagen: mezcalera, retoños o “hijos” del agave.]


Pero volvamos a nuestro asunto: sólo en los jales de Jalisco se da el magueyito tequilero y no se reproduce por semilla, sino por medio de retoños a los que llaman “hijos”.


[Imagen: operaciones de barbeo y limpieza.]


Durante ocho años, las matas reciben el beneficio anual, que consiste en el barbeo o despunte de las hojas y en la limpieza o eliminación de hierbas.


[Imagen: agaves maduros.]


Ocho años más para la explotación; hay, pues, magueyes que maduran hasta los dieciséis. Saborea, oh, bebedor, tu copa de tequila, que puede ser quinceañera como tu novia.


[Imagen: operación de jima con acercamiento para apreciar la coa y su filo.]


Esta operación se llama la jima y se practica con la coa jimadora. ¡Qué filo se carga la angelita! Dicen que con ella se rasura el jimador…


[Imagen: recua cargada de piñas en camino a la fábrica.]


El primitivo y eterno medio de carga: el paciente burro, complemento obligado del inigualable paisaje mexicano, cumple su parte en esta industria, también mexicana y cuyo producto es también inigualable.


[Imagen: llegada de la recua a la fábrica; descargue y pesaje de piñas.]


Cada una de estas piñas pesa sus buenos treinta kilos.


[Imagen: horno; llenado del mismo.]


En este horno a vapor se cuece el mezcal.


[Imagen: vaciado del horno; tahona de tracción animal; operaciones de molienda y desgarre.]


Una vez cocido, rebosante de miel, está listo para la molienda. Todavía se usa el primitivo molino que trajeron los españoles para el trigo y todavía se llama tahona, como aquél.


[Imagen: vaciado de tahona y transporte del mezcal triturado a las pipas; operación de lavado. Dentro de una pipa está un trabajador que se ocupa de revolver el mezcal con el agua]


Ahora ¡a vaciar la tahona! El mezcal triturado se pone en estas pipas y se lava. ¡Ay, Dios! ¿Se habrá bañado antes de meterse? No hay que alarmarse. Recuérdese que el alambique todo lo purifica.


[Imagen: Transporte del mosto en cubos; los trabajadores los llevan sobre la cabeza.]


La fermentación dura seis días, al cabo de los cuales el mezcal se trasiega a estos cubos para llevarlo a destilar. No puede negarse que estos hombres trabajan con la cabeza.


[Imagen: alambique tradicional.]


Y éste es el alambique. Aquí el fuego separa el vino, transformándolo en vapor, que se enfría en el serpentín.


[Imagen: llave por la que sale la bebida ya destilada.]


Y el resultado es ¡tequila!


[Imagen: operaciones de embotellado, etiquetado, empacado, transporte.]


Tequila para las cinco partes del mundo.

           

[Finaliza].


                               


Este documental fue bien logrado, ya que en pocos minutos muestra al espectador la cadena productiva del tequila. La narración utiliza lenguaje sencillo y coloquial, con objeto de hacerlo interesante para todo tipo de público. Es evidente el propósito didáctico de este segmento.


Una vez terminada esta introducción documental, el narrador presenta a los jefes de familia: Indalecio Iñiguez (Manolo Noriega), “español de Asturias” que ha logrado hacer fortuna “a golpe de alpargata” y José Encarnación González (Rafael Icardo), mexicano, con su fábrica “pobre, pero hipotecada”.


Desaparece el narrador y comienza la interacción entre los personajes. En síntesis, la relación entre don Indalecio y don Encarnación es de aprecio mutuo, a pesar de tener conceptos empresariales básicamente opuestos.


Don Indalecio representa:


  • la mentalidad ganadora;
  • la sagacidad comercial;
  • el capital;
  • la modernización industrial;
  • el pragmatismo en general.

En don Encarnación se observan:


  • inseguridad en sí mismo (el nombre de su fábrica, “La Chiripa”, es buena muestra de ello);
  • gran capacidad de trabajo;
  • auténtico compromiso con la calidad;
  • falta de recursos financieros;
  • el respeto hacia los procedimientos tradicionales;
  • el idealismo.

La rivalidad entre ambos es amistosa. Cuando don Indalecio se entera de que los “Hermanos Balsa [4] han convocado a un concurso para encontrar el tequila de mejor calidad, en lugar de guardarse la información la comparte con don Encarnación. Ambos deciden participar en la competencia.


Don Indalecio hace traer un trapiche [5] para agilizar la molienda del mezcal y se burla de su amigo Encarnación, cuya tahona es “un molcajete bíblico”.  Éste último se opone a modernizar su fábrica porque “para que las cosas sean buenas, han menester de las penas”.


Como ya se dijo, la primera parte de la película se centra en la producción de tequila. El concurso de los Hermanos Balsa y el naciente romance entre Juan Ramón y Herlinda proveen el contexto para volver a presentar la cadena productiva de la bebida.


Ambos fabricantes, Don Indalecio y don Encarnación, se dan a la tarea de elaborar las muestras para la competencia.  En la película solamente aparecen la mezcalera y la fábrica de don Encarnación, por lo que seguimos presenciando los procedimientos tradicionales de manufactura del tequila:


  • la jima;
  • el transporte de las piñas a la fábrica;
  • la pesa de las mismas, así como el levantamiento del reporte de materia prima recibida;
  • la carga de los hornos;
  • el corte de leña para alimentar los hornos;
  • el transporte del mezcal triturado a las pipas de lavado;
  • la fermentación;
  • el embotellado, envoltura y empaque.

Es interesante observar que en la película se mezclan con gran perfección las escenas filmadas en locación y las complementarias, realizadas en el estudio. Hay algunas tomas a contraluz muy bien logradas.


Los hijos de ambos fabricantes juegan un importante papel en esta competencia. Por su lado, Herlinda se convierte en capataz de la fábrica de su padre, don Encarnación, quien no se siente capaz de triunfar –a pesar de saber que su tequila es de mejor calidad que el de su vecino-.


Juan Ramón no hace lo mismo por don Indalecio; prefiere seguir siendo un parrandero, vago y mujeriego.  Sin embargo, al ver a Herlinda trabajando para su padre el joven se ofrece a ayudarle y lo hace eficazmente, organizando a los trabajadores para optimizar el uso del tiempo y de la mano de obra.


Don Indalecio, que cuenta con mayor cantidad de materia prima y con su nuevo trapiche, envía sus muestras mucho antes que don Encarnación, quien le dice: “debes haber mandado una porquería, en tan poco tiempo”.


A la larga, a pesar de sus muchas dudas e inseguridades, don Encarnación gana el concurso: triunfó el caletre sobre el trapiche. Y el espectador, a lo largo de la hora y media que dura la película, ha tenido oportunidad de conocer la cadena productiva del tequila.


En De Tequila, su mezcal hay otros aspectos dignos de analizarse, mismos que serán objeto de otro artículo.



[1] Norma Oficial DGN R9-1949, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de junio de 1949; versión scaneada, consultada el 9 de julio de 2012 en http://mezcalestradicionales.mx/mezcales_herencia_cultural_y_bio/Ponencias%20PDF/27%20NOM%20Tequila%201949.pdf

[2] Como sabemos, fotomicrograma es en realidad la fotografía de una imagen vista a través del microscopio.

[3] La belleza del paisaje agavero es reconocida internacionalmente. En 2006, la UNESCO lo elevó a la categoría de Paisaje Cultural, parte del Patrimonio de la Humanidad.

[4] La única referencia a una empresa con ese nombre que he logrado encontrar se refiere a una poderosa compañía del ramo tabacalero.

[5] Molino mecánico para la extracción de jugo de plantas como la caña de azúcar.